Lunes verdes

Tu cuerpo todavía se recompone del duro fin de semana. Te acuerdas del cabrón de tu amigo, que te dijo aquello de hoy nos tomamos una y nos vamos, hasta el miércoles de la semana siguiente.

Te has levantado pronto y si, es lunes. Vagas por tu casa mientras esperas que las rebanadas de pan salgan rapidito de la tostadora, es lo más sano que te has llevado a la boca en las últimas cuarenta y ocho horas.

Sales de la ducha, recapacitas. No sirve de mucho, lo único que esperas de ese maravilloso día es que tu coche te conduzca de vuelta a casa. Allí te espera tu perro, al que le importa una mierda si es lunes o sábado -él te quiere igual todos los días-.

No te has dado cuenta y ya son las siete y treinta y cinco de la tarde. Un gran momento para sentarse frente a esa persona que está igual de perjudicada que tú. Y ahora, intentamos hacernos los sanos pidiendo dos té verdes -bien cargaditos, por favor-.

Entre tímidos sorbos resuenan nuestras carcajadas, que se oyen por toda la plaza porque allí solo quedábamos nosotros y nuestro té hirviendo. Me cuentas mil historias como si lleváramos meses sin vernos. Mientras intento no quemarme la lengua con esa infusión diabólica suelto una de mis gilipolleces pa’ que te rías.

Y cuando lo consigo, el lunes me sabe a domingo, o a sábado por la tarde. Le echaremos la culpa al té verde aunque la realidad sea otra.

S.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s