Recuerdos de cuarentena (2)

E aquí la historia del último guerrero. Del más estúpido e incrédulo de los creyentes, el que nunca se escapa de largas noches repletas de hazañas bañadas en humo, alegría y ritmo agigantado a tragos. El que nunca te dará la espalda, el que no tiene flechas que disparar más que contra los peligros temidos de los suyos.

Protector y amante de aquellos que siempre han estado y estarán allí para levantar espadas, unidos en la lucha que se libra a horas intempestivas, vibrantes y llenas de luz, la misma que siempre le ha enfocado directamente a él. Es el último guerrero, el que no cierra la puerta hasta que todos estemos a salvo -y dentro-. En su pecho cabemos todos, late un corazón ardiente y con ganas de responder con actos de coraje y amor, mucho amor por sus seres.

A veces sin estribos disfruta el sentido de lo irremediable, la vida misma. Siempre allí, con su capa invisible de superhéroe, te contará historias de sus guerras y las harás tuyas.

S.

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